Este blog se alimenta de sus comentarios, sin alimento llega la inanición.

jueves, 19 de agosto de 2010

Gato en la cena de Navidad.

Me comentó un grupo de señoras mayores del barrio de Abetxuko como el padre de una de ellas, seleccionaba el gato más gordo del todo el barrio para invitarle, como personaje central, a la cena de Noche Buena.
Omito de cómo engañaba al gato que creía iba a obtener los favores de una gata que tenían.
Una vez el gato despachado, desollado y puesto al sereno por 24 horas, lo troceaban y sofreían las piezas. En una cazuela y en fuego bajo de leña, sofreía cebolla y pimiento, utilizando el aceite de sofreír el gato. Se añadían las piezas de gato y se bañaba con vino hasta que todo estuviese cubierto, también se añadía una hoja de laurel.
El gato se cocía solamente con vino y toda la familia alrededor del fuego, cuando el padre consideraba que el gato estaba en su punto daba a probar al resto de la familia, después de la cata se añadían unas patatas fritas y se servia en la mesa Navideña.
Receta ancestral, que aunque el gato siempre se ha oficiado, no hay bibliografía sobre esta preparación (admite todas las del conejo) y solamente se pueden ver las formulas de Nola (1500 aprox.) y José Castillo, la formula que da este último recogida de una señora de de 90 años, ahora pasaría de los 110, es bastante similar a la formula que he expuesto. Pueda que otros escritores hayan escrito algo sobre la preparación del gato, pero yo hasta el momento no las he encontrado.

4 comentarios:

Viena dijo...

Yo escuchaba a mi abuelo hablar de guisos hechos con gato y parecía ser una práctica bastante usual en los años 30 o 40 en Orihuela, eso sí, me ahorró los detalles de cómo se cocinaban porque por entonces, yo me mostraría bastante sensible a tal práctica. Hoy, aunque sigo siendo muy sensible al trato animal, le preguntaría si pudiera,
para enterarme bien de como era todo, como curiosidad culinaria.
Creo que en la guerra y postguerra no era extraño comer gato y hasta cosas peores, pero desconozco si hay tradición de guisos de gato o era solo una necesidad a falta de carne más asequible.
Aquí en la montaña, no hace tanto, hubo un escándalo cuando un cliente de un restaurante se atragantó con un hueso de "conejo" que una vez analizado, resultó ser de gato. El restaurante se defendió hablando de tradición, yo desconozco más detalles, pero todo el mundo supo esto y el restaurante se vino abajo.
Pero es curioso, a principios de año, por ejemplo, un periodista italiano, fue objeto de un gran escándalo al estar haciendo un programa y decir algo parecido a esta entrada, que se comía carne de gato o algo por el estilo. La audiencia lo consideró como una incitación al consumo de gato y por tanto al maltrato animal y se le echaron encima organizaciones protectoras y demás. Al pobre hombre creo que le costó su puesto en la televisión.
Yo desde luego, no voy a defender el consumo de gato aquí y ahora, es más, he sido durante muchos años vegetariana y sigo con grandes deseos de volver a lo que considero una alimentación muy saludable, pero el "aquí y ahora" me parece muy importante, pues no pierdo de vista que es simplemente una cuestión cultural. Comemos conejo y bueno, yo tengo un conejito domesticado y ni pensar que podamos siquiera hacerle daño de ninguna manera. Pero están los perros de criadero, están los patos, los pollos, los conejos, en fin, los cerditos, el caballo, los terneros, esos animales lechales... todas las vidas animales deberían ser igual de valiosas. Ay pobrecitos, me estoy poniendo mala Apicius, jajaja, mejor lo voy a dejar.
Que eso, que sé de buena tinta que se ha comido y seguramente se come gato hoy en dia. Justo ahora me acuerdo de un hombre que conocí hace unos años, que vivía en la montaña y daba de comer a los gatos para tenerlos cerca por su casa y comérselos, según me dijo. Era prácticamente un indigente que se apañaba en el monte con lo que podía a modo autosuficiente, pero en ese contexto, ni siquiera yo lo vi mal.
A ver si nos cae encima la crítica.
Saludos.

Cofradia del Cocido Vitoriano dijo...

Hola Viena:
Estuve pensando si ponía la fórmula que me dieron o la dejaba en la cartera.
La verdad que si la he puesto solamente ha sido como una anécdota cultural dentro de lo que es la gastronomía y desde luego no como incitación a la ingesta de este animal que lleva con nosotros desde hace varios miles de años.
Desde luego es muy difícil que a uno le den gato por conejo, aunque nos lo presenten sin la cabeza.
Hay una diferencia sustancial en la anatomía de estos dos animales: el gato tiene 13 pares de costillas todas redondeadas y en el caso del conejo son 12 pares de costillas todas ellas aplanadas.
El radio y el cúbito en el gato son independientes y en el conejo están unidos.
La tibia y el peroné, unidos en el conejo de la mitad a la parte superior y separados en toda su longitud en el gato.
Para mi es el animal más querido y que más me gusta, tanto es así, que antes de casarme, mi novia me hizo prometer que nunca tendría gato en casa, desgraciadamente a ella no le gustan los animales. He cumplido mi compromiso hasta la fecha, pero no hay gato que vea que no lo acaricie, me ocurre inclusive con los callejeros, de entrada el gato marca la distancia, pero poco a poco nos vamos aproximando y pocos hay que no se dejen acariciar el lomo, mofletes y la parte del cuello, del pecho al morro, cuanto les gusta esto y como estiran la cabeza.
Así que si alguien se siente molesto por la receta, no es por maldad contra este animal, ni con ningún otro.
Como decía en el cuerpo de mi exposición, solo he encontrado dos autores que describen la preparción del gato, Nola, Edad Media, que dice "después de muerto cortarle la cabeza, y echarla a mal porque no es para comer; que se dice que comiendo de los sesos podría perder el seso y juicio el que la comiere". Tambien avisa que una vez limpio deberá ser enterrado por un día y una noche.
La que describe Castillo en el siglo pasado es parecida a la que yo he expuesto.
La costumbre de comer gato, desde que yo tengo uso de razón, recuerdo que era comida de cuadrillas, que festejaban comiendo algún gato de la vecindad para la celebración de lo que fuese, para mi celebraban una gamberrada.
En mi entorno no conozco a nadie que haya comido este animal.
Así que tradición de comer este animal, no la había, al menos hasta lo que yo se.
Yo formo parte de un jurado gastronómico que evalúa los platos presentados en un concurso de conejo y tortilla de patatas en Llodio, llevo bastante años, y en un par de ocasiones han tratado de pasarnos una preparación con este animal, automaticamente el concursante fue descalificado.
Bueno Viena no me enrollo más, ya que si fuese me pasaría horas y horas hablando de la "personalidad", psicologia, reconocimiento de un amo.
El gato no reconoce más que a una persona como su amo, al resto le hará la pelota, pero al "amo" le permitirá cosas que a otros miembros de la familia no se lo permitirá, eso si siempre marcando el terreno y creo que el gato nos indica, "Tu eres mi amo, pero cuidado que yo SOY EL GATO".
Gracias por la nota y creo que habrá quedado aclarado para el resto de lectores, mi postura.
Saludos

Viena dijo...

Yo creo que está de más resaltar que ni sus comentarios ni los míos son incitaciones al consumo de gato, muy al contrario, me repugna bastante la sola idea. Otra cosa es el análisis histórico-cultural a nivel gastronómico.
Tengo en casa actualmente dos gatitas, he tenido hasta 7 pero ahora quedan dos gatas que conviven pacíficamente con los 5 perros de la casa, sin embargo, los perros no soportan a otros gatos que entran por la finca. Ayer tarde y después de nuestra conversación, tuvimos un triste acontecimiento gatuno. Un gatito entró, estando mi hija y yo cogiendo higos en el huerto. Era un gato muy pequeño y los perros, ante la mirada aterrorizada de mi hija, lo mataron. No pudimos hacer nada por evitarlo. Todavía sigue llorando, fue un disgusto muy grande. Ella tiene 11 años y siempre ha convivido con los animales y se ha criado en el respeto absoluto hacia ellos, pero los perros siguieron su instinto, es lo que le explico, no lo hicieron por maldad.
En fin, yo sé bien ese carácter al que usted alude de los gatos, así como de los perros, incluso de las tortugas o el conejo, todos tienen su identidad, pero es cierto lo que dice, mis gatas me reconocen a mí como suya, que es creo la diferencia entre los gatos y los perros. Los perros, en mi casa son manada y me reconocen como líder, tienen sentimiento de pertenencia a mi grupo, pero con los gatos parece ser al revés, yo soy quien les pertenece. Podría contarle cosas de mi gata Luna que llenarían un libro, es extraordinaria. Me conmovió especialmente cuando se puso de parto y vino a buscarme para que estuviera a su lado. Fue una experiencia preciosa y eso que he tenido muchas de este tipo, partos y demás. Bueno, mi hija mayor es veterinaria y ¿Que le voy a contar? En casa amamos y convivimos con los animales en una relación muy simbiótica.
Un abrazo.

Apicius dijo...

Hola Viena:
Cuando tenia 18 años me robaron el gato que tenía y nunca he tenido un disgusto tan grande. Entiendo lo que estará pasando su hija, a pesar que el gato no era de la casa.
Con mi gato, el que me robaron, tengo una anécdota muy bonita "el hermano que me sigue es 15 años más joven que yo, cuando iba a nacer, mi padre me dijo, tal vez tengamos que regalar el gato, (No soportaba a ningún niño que viniese a casa), pero vamos a esperar a que venga el bebe a casa.
Cuando vino mi madre con mi hermano, lo depositó en el moisés y el gato que estaba en la otra punta de la casa, vino al galope tendido, pego un salto a la mesa que estaba al lado del moisés, olfateo y no dijo ni pío, luego cuando el niño iba creciendo, jugaba con el gato, le estiraba del rabo, etc, etc y cuando el gato se cansaba, saltaba encima de un armario, ya que meterse debajo de una cama no le valía.
El gato siguió odiando al resto de niños.
Bueno dejo el tema que me emociono recordando a mi gato.
Gracias por los comentarios que me ha hecho de su fauna casera.
Saludos